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LA ERMITA DE SAN FRUTOS: VISITA EN AUTOCAR A LAS HORACES DEL RÍO DURATÓN

Para el día de hoy os vamos a proponer una ruta muy interesante y cerca de Madrid, de la que bien podemos disfrutar en grupo si nos planteamos alquilar un autocar. Posiblemente hayáis oído hablar de las hoces del río Duratón.

El Duratón es un afluente del río Duero, que nace en Madrid, en la sierra de Somosierra y cuyo cauce transcurre a lo largo de las provincias de Segovia y Valladolid. A pocos kilómetros de su nacimiento el río ha escavado en la roca caliza castellano-leonesa unos cañones que son el punto de partida que convirtió este paraje en un parque natural.

Visitar las hoces, al igual que sus inmediaciones, es sencillo y accesible por carretera, por ejemplos y como apuntamos, si decidimos alquilar un autobús. Además, la zona no solo tiene un interés puramente paisajístico o natural, pues la zona todavía conserva buenos vestigios de la época románica y además, hay varias empresas que prestan servicios de actividades multi-aventura. Con estas podremos concertar una visita para internarnos en la hoces, por ejemplo, en piragua.

De obligada visita será la Ermita de San Frutos que data del siglo XI. Se trata de los restos de un antiguo conjunto monástico que se conserva en una localización espectacular. Para llegar hasta la misma si venimos desde Madrid, no tendremos más que tomar la carretera A-I y desviarnos tras bajar el puerto de Somosierra, nada más pasar la localidad de Castillejo de Mesleón. La carretera nos llevará, paralelos al Duratón, hasta la localidad de Sepúlveda, de obligada visita.

Estaremos muy cerca de la Ermita, pero tenemos que estar atentos para no perdernos y saber cómo llegar, pues debemos de tomar diferentes cruces, primero para llegar a la localidad de Castrillo de Sepúlveda, hasta Villaseca, lugar donde sale la pista que nos llevará hasta un aparcamiento habilitado para los visitantes de la ermita. El desvío se encuentra debidamente indicado, y la pista de tierra no es excesivamente penosa ni larga.

Una vez en el aparcamiento, llegaremos a nuestro objetivo caminando apenas un kilómetro, mientras nos internamos en uno de los recodos de la hoz, y podemos admirar la belleza del cañón. No es extraño que veamos buitres rondando los alrededores, a nuestra misma altura, pues muchos han construido sus nidos en las paredes de la hoz.

Como decimos, es una visita especialmente bella, y os recomendamos del mismo modo que no dejéis de explorar la zona y las localidades de alrededor. Como guinda de pastel, está el aliciente culinario. Os recomendamos encarecidamente la especialidad de la zona, el cordero asado, en alguno de los mesones de los pequeños pueblos como, por ejemplo, el Condado de Castilnovo.