Patrick Schmidt bus

UN JOVEN ESTADOUNIDENSE DEJA TODO PARA VIVIR EN UN AUTOCAR

No, no se trata de una de esas noticias-inocentada que publicamos con retraso. Desde Estados Unidos nos ha llegado esta vez una historia que demuestra la utilidad extrema que puede llegar a prestar un autocar. Si a principios de mes os contábamos la iniciativa llevada a cabo en la ciudad de San Francisco para convertir algunos autobuses jubilados en duchas públicas, hoy seguiremos en Estados Unidos para contaros la historia de Patrick Schmidt.

Schmidt trabajaba hasta hace poco en el aeropuerto de Seattle, en el estado de Washington al Noroeste de Estados Unidos. La vida era lo suficientemente aburrida para este joven de 29 años como para lanzarse a una aventura sin igual que ha terminado en la mayoría de medios de comunicación del país.

Patrick-Schmidt-travels-America-in-customized-school-busEsta no ha sido otra que la de dejarlo todo por un autocar. De este modo, Schmidt hizo acopio de ahorros, dejó su trabajó y compró un viejo autobús escolar de la década de los años 90, muy del estilo, por ejemplo, al que podemos ver en Los Simpsons (solo que en este caso ostenta un color azulado). La compra la realizó más al Sur en California, el pasado marzo. Se gastó 4.500 dólares, que al cambio a día de hoy vienen a ser unos 4.100 euros.

Una vez al frente del volante del viejo autobús que tantos viajes escolares había realizado, condujo hasta Las Vegas, donde vive su padre, para acometer el siguiente paso de ese plan que le ha hecho sentir más vivo: convertir el autocar en su nuevo hogar. Durante tres meses el desierto de Nevada ha sido testigo del trabajo entre padre e hijo para convertir el vehículo en una vivienda móvil.

Siguiendo la llamada de ese espíritu americano que la industria del audiovisual se ha encargado de convertirlo casi en una imagen de marca, el joven ha recorrido desde el verano más de 16.000 kilómetros desde Las Vegas y viajado por 30 estados del país hasta llegar a Florida, lugar donde ha decidido tomarse un descanso.

Con todo, Patrick Schmidt todavía no ha saciado su sed de aventuras, todo lo contrario, quiere hacer de este autobús su forma de vida. De momento, no se plantea vivir en otro sitio que no sea el vehículo, y quiere seguir viajando y cruzando Estados Unidos en busca de nuevas experiencias.