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NO MALTRATES AL AUTOCAR, ÉL NUNCA LO HARÍA

El autocar como medio de transporte público se convierte en uno de los puntos que más puede llegar a sufrir la acción de tantas personas que pasan por sus asientos a diario. Hoy vamos a tratar de llamar la atención sobre algunos puntos, a modo de recordatorios, para tratar de mejorar la convivencia higiénica dentro de los autobuses y sofocar esos “brotes de creatividad personal” que sufren los vehículos públicos y privados.

Vamos a utilizar como pilar central una recomendación que se aplica al medio ambiente: trata de dejar que asiento que has usado en el autocar del mismo modo en el que te lo encontraste. Y es que para algunos el anonimato social se torna en insoportable, han de dejar un rastro visible que impacte a los que les rodean… Hablamos de tratar de evitar estas situaciones que a todo hijo de vecino le han ocurrido alguna vez:

Tocar un chicle ajeno, esa sorpresa blandita. Los autobuses cuentan con una tecnología revolucionaria en el mundo de la higiene: las papeleras. Si el chicle que mascas ha perdido todo su sabor, y estás aburrido de mover las mandíbulas, puedes probar a utilizarlas. Puede que creas que ocultándolo debajo del asiento o tapando alguna rendija cercana vas a ayudar a que el vehículo gane estabilidad en las curvas. Sentimos decirte que estás equivocado.

Y hablando de papeleras, en los autobuses las hay, pero no caigamos en el error de intercambiar el todo por la parte pensando que el autobús es un contenedor y que cualquier residuo será feliz viajando por siempre cerca de donde estuvimos. Los restos de comida, latas, clínex y otros detritus han de acabar ahí, en las papeleras.

El respeto al mobiliario del autocar nos permitirá disfrutarlo durante más tiempo. Trátalo como si fuera tuyo, porque en el  caso de los autobuses públicos, lo son en parte. De ahí de que hoy nos preocupemos de su cuidado en otros aspectos: sé gentil con las cortinillas, no dejes tu rúbrica pintada en asientos o tallada en el cristal, y si escuchas música, recuerda que junto a ti pueden viajar otros pasajeros a los que les pueden agradar tus gustos musicales, o no. Puedes tratar de averiguarlo, pero que sea mejor preguntando a tus compañeros de viaje en lugar de imponiendo tu playlist al pasaje.

Sí, puede que estos consejos suenen añejos y carcas, pero aun así, siguen siendo muy válidos para que todos podamos viajar en unas condiciones ideales.